domingo, 13 de julio de 2008

Sacrificios humanos



Una de las razones por las que la religión celta fue tan denostada fue su costumbre de practicar sacrificios humanos. Pero, ¿hasta qué punto fue esto verdad, y no una mentira de los romanos? Hay que recordar que los romanos no veían con buenos ojos a los druidas, supuestos oficiantes de estos sacrificios, y que quizás exageraron algunas historias para hacerles perder credibilidad. ¿O no? Veamos...


Las fuentes romanas han descrito extensamente los sacrificios humanos parcticados por los celtas. Según Julio César, los Galos construían figuras huecas que eran llenadas con seres humanos vivos y luego quemados. Los druidas solían supervisar los sacrificios. Durante su rebelión contra Roma, Boadicea empaló a los romanos que tomaba prisioneros como ofrenda a sus dioses.


Los celtas tenían diferentes sacrificios humanos y ritos según el dios al que se dirigían:

Esus
Según Lucano, Esus era una dios sediento de sangre. Los sacrificios humanos ofrecidos a este dios consistían en colgar a los prisioneros de guerra de un árbol.

Taranis
Los celtas también realizaban sacrificios humanos para calmar a Taranis, a quien le atribuían las tempestades y las tormentas, pudiendo "hacer caer el cielo sobre sus cabezas". Las víctimas sacrificadas a Taranis eran degolladas.

Teutates
A Teutates los celtas lo veían como espíritu de guerra, productividad, constructividad y riqueza. Se le ofrecían sacrificios humanos para apaciguarlo y como medio de redención. Cada tribu nativa tenía su propio Teutates. En todas las inscripciones que hacen referencia a este dios se le asocia con el planeta Marte, por lo que no se sabe si Teutates era un calificativo divino aplicado a este planeta, o bien era el equivalente al dios romano Marte ya que era, como él, una divinidad guerrera.


En sus rituales era común hacer un sacrificio humano donde las víctimas ofrecidas a él eran consumidas por el fuego, en actos que se realizaban sobre todo en la guerra. Generalmente dichas víctimas eran cautivos de guerra, que se ofrecían a este dios en un acto meramente religioso, quemándolos junto a todos los botines de guerra que se hubiesen obtenido en batalla. Fueron los galos establecidos en Asia los que introdujeron esta bárbara costumbre en las tribus europeas.

Sacrificios celtas en Hispania
En Hispania los celtas tenían ritos y costumbres particulares para sus sacrificios humanos. En el norte de la península, se ofrendaban víctimas a una deidad indígena identificada con Ares. En la zona de Salamanca, la tribu bletonense celebraba los acuerdos sacrificando a un hombre y un caballo. Los lusitanos incluían sacrificios humanos en sus ritos de adivinación.

Formas sustitutas de los sacrificios humanos

Varios estudiosos sostienen que los sacrificios humanos no desaparecieron totalmente y han persistido de manera más o menos violenta bajo formas sustitutas. Algunas de esas formas son simbólicas, como las hogueras rituales, Halloween, y los sacrificios de animales.


Otras formas son simples sustituciones de igual o mayor violencia, como la pena de muerte, la quema de brujas, ciertas torturas rituales, e incluso la muerte en guerra, que ha sido considerada como un sacrificio a la patria.